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Alberto Rodríguez Saá aprovecha la cuarentena para recaudar



Atravesando la tercera extensión del “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, la peor parte de la crisis económica que vivimos, continúa siendo para el amplio número de trabajadores informales o trabajadores “en negro “, trabajadores no asalariados, cuentapropistas, profesionales, artistas, etc, que están fuera de cualquier red de protección laboral. Esto se ve agravado por un gobierno ausente, que lejos de impulsar un análisis serio de la cantidad de afectados y tomar medidas al respecto, se limita a apoyar las medidas del gobierno Nacional. No existe por parte del gobierno provincial ninguna medida que contemple y proteja a los trabajadores que están fuera del sistema de control formal de relación de dependencia. Innumerables son la quejas de miles de trabajadores, que sumado a la angustia y urgencia de verse en las listas de trabajos y oficios “permitidos”, se ven afectados también por la gran cantidad de requisitos, de restricciones y de pasos a seguir, que impone el gobierno para obtener permisos para poder salir a trabajar, sin considerar que la mayoría de las veces las páginas están colapsadas. “ No tenemos fuente de ingresos” ,“ Necesitamos trabajar y alimentar a nuestras familias", “ estamos desprotegidos" , “ necesitamos que nos escuchen y regulen nuestra situación, podemos seguir trabajando y respetar los protocolos de seguridad", son algunas de las quejas cotidianas de muchos trabajadores pantanos. Todo ello deja al gobierno de la provincia de San Luis como el gobierno que menos se esforzó por ayudar a los trabajadores y comerciantes, en medio de medidas restrictivas que lejos de brindar contención y acompañamiento, generan miedo y desesperación. Frases como “ el que rompe, paga" , “ a la luz del sol, y a los ojos de Dios" son las sugerentes recomendaciones pedagógicas del gobernador.