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Ahora el Alberto se cree Steve Jobs

Alberto Rodríguez en otro rapto de megalomanía se cree un pope de la tecnología aunque en la realidad la vida diaria de los puntanos sea cada vez más difícil.

Mientras el gobierno provincial presenta proyectos digitales en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (The World Summit on the Information Society - WSIS) 2018 en Suiza, aquí en San Luis no han podido implementar un sistema computarizado de turnos para los hospitales públicos y los ciudadanos todavía tienen que hacer colas a horarios increíbles para requerir atención médica.

Uno de los proyectos presentados es la inclusión de negocios en la red Google Maps, algo


que los comerciantes pueden hacer por sí mismos pero que aquí se adoptó como medida de gobierno, más o menos como si en vez de abrirse usted una cuenta de mail se la abriera el gobierno, y eso es uno de los proyectos que Bañuelos desde el Ministerio de Tecnología ha enviado a este concurso como una gran idea innovadora.

En esta movida por mostrarse tecnológicamente avanzado, el gobierno provincial todavía no resuelve los problemas del servicio de wi fi que se corta todo el tiempo y funciona en modo intermitente.

Los otros proyecto propuestos son el plan de programadores y una aplicación de seguridad que en la práctica es inútil por las fallas en las estructuras de Justicia y Seguridad, pero la cucarda de figurar en un concurso internacional hace que estas cuestiones “prácticas” resulten irrelevantes a la hora de plantearse el para qué.

Donde estaría complicado que presenten un proyecto es en la OIT (Organización Internacional del Trabajo) pues lo que faltan son proyectos de trabajo y hasta ahora desde el Gobierno sólo se les ha ocurrido mandarlos a sacar yuyos en los “anillos” de La Punta que anunció Alberto Rodríguez Saá para darle algún sentido a los miles de planes que se pagan desde las elecciones para senador de 2017.

Más ocupado en su carrera política a nivel nacional que en la gestión provincial -un sello de sus gestiones como gobernador- los premios internacionales para aparentar algo que no es, son una debilidad para el mandatario provincial.

Con un record de desempleo, empleo precarizado y planes sociales, la obra pública frenada, las viviendas cajoneadas, sin fondos de Nación para obras por su pelea política con el Presidente, con falta de profesionales en la salud pública, el hospital nuevo incumplido, las escuelas en mal estado con los pibes protestando por reparaciones y la inseguridad a la orden del día, Alberto Rodríguez Saá se consuela con los concursos “techie” que le alcanza Bañuelos desde su ministerio, una especie de “con la tablet se come, se cura y se educa”.

En los municipios el día a dia es aún peor: la provincia no les envía plata para obras y tampoco reciben el Fondo Solidario de la soja de Nación porque el gobernador no firmó el Pacto Fiscal.

A esto se suma un escándalo en la justicia local con el nombramiento a dedo de jueces sin concurso como marca la Ley, causas que se no se resuelven en tiempo y forma y un sistema generalizado perimido y arcaico en toda la administración pública.

El uso de edificios y fondos públicos para prácticas político-partidarias como el reciente acto en La Pedrera es la frutilla del amargo postre que vive la provincia. Alberto Rodríguez Saá vuelve a demostrar que como gobernador solo se sostiene con panes sociales, sin obras, sin viviendas y sin ninguna mejora en la vida diaria de los ciudadanos mientras él se dedica a usar la plataforma del Estado provincial para fines personales y pasear por el mundo vendiendo una maravilla de provincia que no es tal para los que viven en San Luis.