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Adre: "Las sensaciones que me atravesaron fueron las de tristeza y confusión"

Guillermo Adre, nieto del ex Gobernador Elías Adre accedió a dialogar con LPSL acerca de las sensaciones que le dejó el perdón expresado por la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, a Alberto Rodríguez Saá por la Carta a Massera.

El entrevistado, quien en la actualidad reside en Córdoba, es hijo de Guillermo Adre quien al igual que el ex Gobernador y todos sus funcionarios fue encarcelado el 26 de marzo de 1976 luego de que en un telegrama enviado al genocida Jorge Rafael Videla el 15 de octubre de 1975 Oraldo Britos y Adolfo Rodríguez Saá los denunciaran como instigadores y cómplices de la guerrilla. Guillermo Adre dijo desconocer ese telegrama cuya existencia se deduce de la publicación del diario Los Andes actualmente conservada en la Biblioteca Provincial de Mendoza.


-¿Qué sentiste cuando viste en los medios que Estela de Carlotto perdonó a Rodríguez Saá por la Carta a Massera?


-Antes que nada, me gustaría expresar lo más claramente posible mi admiración por Estela de Carlotto. Fui uno de los tantos que han seguido en democracia su lucha inclaudicable por recuperar la memoria de hechos tan dolorosos para los argentinos.


Es por esto que las sensaciones que me atravesaron fueron las de tristeza y de confusión. Tristeza por lo inesperado, confusión por tener que cotejar la memoria del pueblo puntano con una, creo yo, coyuntura política actual. Se puede entender que una alianza política lleve a acercamientos, pero no que los organismos de derechos humanos suspendan la búsqueda de memoria. Este es un hecho muy grave que debe ser reparado por el dolor que atraviesa a las familias que vivieron persecuciones y hasta la muerte de un ser querido. También considero, y creo no alejarme de la línea que Estela nos ha trazado a varias generaciones, que la memoria es sanadora y permite establecer principios sólidos para una sociedad más justa y democrática.


-Tu abuelo que era gobernador fue preso y cuando salió al poco tiempo falleció. Recordás algo de esa época? vos eras chico. Tu papá también fue preso


-Yo era pequeño, pero al momento de mi nacimiento la situación era la siguiente: mi abuelo tenía arresto domiciliario por los problemas de salud que derivaron de su detención en Magdalena y vivíamos toda la familia (mi abuelo Elías, mi abuela, mis padres y mis hermanos) en Concarán, en la que hasta el día de hoy es la casa familiar. En el living dormían dos policías, y los siete miembros de la familia nos repartíamos entre dos habitaciones y un escritorio. Mi nacimiento coincide con la última etapa del encierro de mi abuelo, mi padre ya había recobrado la libertad. Luego vinieron otras épocas que sí recuerdo vivamente, las de las penurias económicas y la persecución política en democracia.


-Me imagino que con tu papá hablaron alguna vez de esa época, de la época posterior al golpe pero también de la anterior. En el juicio incluso el represor Pla dijo que en San Luis no había guerrilla. Sin embargo Adolfo Rodríguez Saá y Oraldo Britos acusaban a Don Elías de instigador de la guerrilla y pedían que intervinieran la provincia. Ellos y algunos más le mandaron un telegrama a Videla 5 meses antes del golpe. ¿Sabías de la existencia de ese telegrama?


-Hablamos constantemente con mi papá de esa época, también tuve la suficiente curiosidad para hablar con familiares, amigos de mi abuelo, y consultar el archivo familiar que es muy voluminoso. Puedo decir que crecí con mucha información que es difícil procesar, y que espero que esta situación tan desafortunada con Estela nos pueda ayudar a todo el pueblo puntano a aclarar. No descubro nada ni exagero al decir que desde la proclamación de la candidatura de mi abuelo en Villa Mercedes, los ataques por parte de Britos y Rodríguez Saá fueron claros. Que la campaña del 73 los haya unido coyunturalmente, no acercaba las diferencias ideológicas.


Mi abuelo fue una persona profundamente democrática que ya había sufrido el encarcelamiento en el 55 cuando era diputado provincial por el departamento Chacabuco.


Esto le hacía cuidar la gobernabilidad y establecer lazos con distintos sectores, pero los radicalizados fueron los sectores conservadores. Las acusaciones que pesaban sobre mi abuelo iban desde ser dueño de hoteles en el interior de la provincia a tener un arsenal en Casa de Gobierno. “La carta a Massera”, es apenas uno de los documentos rescatados entre tantas barbaridades que repartió la familia que gobierna la provincia desde el año 83 junto con otros “notables”.


Ese modus operandi fue el mismo que se desplegó en democracia contra opositores como mi padre, Ángel Guillermo, con acusaciones en el diario La República. Se acusaba a mi padre, que fue intendente de Concarán del 87 al 95, de quedarse con millones de dólares y de fundir la Municipalidad. Eso no me lo contó nadie, yo vi la virulencia del ataque. Respecto al telegrama, no tenía conocimiento de su existencia.


-¿Le creés este repentino progresismo a Alberto Rodríguez Saá?


-No sé si el verbo para analizar una coyuntura política sea “creer”. Erraríamos si evaluáramos a la política por creencias. La coyuntura provincial y nacional empujó a los Rodríguez Saá hacia el kirchnerismo, así como durante el gobierno de Néstor y Cristina los alejó. No podemos separar esa decisión de la alianza entre Poggi y Cambiemos. Respecto al futuro de dicho acercamiento, sólo debemos remitirnos a las alianzas que han tejido los RS con distintos actores (en su fallida presidencia al no lograr el mínimo consenso y en las patéticas elecciones internas que hicieron con Duhalde en 2011). La vocación democrática no pertenece a etapas de juventud o madurez, es algo que se demuestra con actos políticos y ellos han dado demostradas pruebas de su posición anti-democrática.


-Como tomaron tu padre y tu abuelo el repentino cambio de Adolfo Rodríguez Saá, que de proclamar la patria socialista, pasó a denunciar que en el gobierno de Don Elías había guerrilleros. Todo en menos de dos meses


-En el peronismo hay muchas vertientes que conviven y convivieron, y aunque la lealtad ha sido un principio que se repitió a lo largo de su historia, hasta su líder fue cuestionado. Esto lo digo para dejar en claro que no es la diferencia lo que podía llegar a cambiar la consideración que mi abuelo y mi padre tenían de Adolfo, pero sí fue tema de análisis el tamaño de la ambición que demostró sin miramientos.


Creo que mi abuelo pertenecía a una época en donde era impensado que un político privilegiara las ambiciones personales por sobre la paz social, mi padre siguió esa misma línea. De todas maneras, ya sabemos cuál fue la que se impuso.