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Adolfo y Alberto juegan a dividirse para reinar

Dividir para reinar es una máxima maquiavélica que los hermanos Rodríguez Saá siguen al pie de la letra en política. Dividen sus séquitos: todos saben que hay gente que es “de Adolfo” y hay gente que es “de Alberto” y cada uno protege y coloca en cargos a su manada. Se turnan en la gestión de las empresas familiares como El Diario de la República, antes ponían personajes de sus séquitos como directores y ahora alternan a sus familiares en ese rol. Y también se alternan para seguir gobernando la provincia. En 2019 le vuelve a tocar a Adolfo detentar el sillón de Terrazas del Portezuelo mientras Alberto va detrás del esquivo sueño de ser presidente.

Tal como la LPSL lo adelantara hace unos días cuando el senador Adolfo Rodríguez Saá se mostró en primera fila junto al “peronismo dialoguista” en el Congreso para el discurso de la apertura de sesiones del presidente Mauricio Macri, ayer terminó de confirmarse la estrategia del Adolfo hacia las elecciones de 2019 a través del orquestado video que publicó este senador en su muro de Facebook actuando impostadamente una molestia por la reunión que organiza su hermano en La Pedrera.

“La reunión de la militancia nos divide”, dijo. “En consecuencia el PJ quiere informar, queremos informar, que no somos organizadores, no somos anfitriones, no hemos sido invitados, no participamos de ninguna manera. Los dirigentes del frente Unidad Justicialista que quieran asistir a título personal es correcto y está bien”. Todo esto dicho con los cortesanos alrededor para crear algún tipo de credibilidad a la pantomima de división.

Alberto y Adolfo tienen siempre los mismos intereses y han afilado su estrategia para avanzar hacia los ambiciosos destinos electorales que anhelan. El Adolfo juega a despegarse de las alianzas nacionales de su hermano gobernador  y el Alberto juega a ser opositor del macrismo e impostar que es nacional y popular juntando al peronismo filokirchnerista en La Pedrera este fin de semana.

Esta oportunidad la han creado a medida de ambos pues así marcan cada uno el terreno en el que quieren jugar mientras todos especulan enfrentamientos entre ellos que no existen. Es sabido que están unidos como siempre para perpetuarse en el poder manipulando la opinión pública a su antojo con el dominio mediático que poseen en la provincia.

Para jugar en provincia, Adolfo debe despegarse de la alianza que necesita su hermano para trascender a nivel nacional porque durante más de una década se dedicaron en la provincia a defenestrar a los que ahora son los aliados de Alberto y no le pueden cambiar la mentalidad a todos de la noche a la mañana. Mientras tanto Alberto hace el juego local de ser siempre opositores al gobierno nacional, sea quien sea presidente, y para tener algún espacio que lo palanquee hacia una posibilidad de sacar más de un 20% de votos en caso de ser candidato a presidente en 2019, necesita aliarse con los que antes criticó sin piedad.

Los kirchneristas que han desembarcado en la Pirámide por la alianza coyuntural de Alberto Rodríguez Saá no entienden nada lo que pasa. Ya es hora de que se den cuenta que están siendo utilizados y fagocitados, como oposición no existen más. Las caras de sorpresa cuando lo vieron al Adolfo al lado de Pichetto y ahora negándose a participar del encuentro de militancia en La Pedrera les está empezando a doler en el orgullo de haber sido engañados como chicos.

Lo más increíble de esta típica jugada de los hermanos gobernantes es ver cómo estos dos actores –en el más amplio sentido del término- políticos, le toman una vez más el pelo a los puntanos, y les dicen que son esto o lo otro según les convenga electoralmente. La historia ha vuelto a repetirse como farsa.