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Adolfo el intolerante: no quiere que estacionen bajo su mansión y tampoco en la Plaza Pringles

Los años no vienen solos dice el refrán que parece quedarle de buena manera a Adolfo Rodríguez Saá. El senador nacional ha profundizado en los últimos años un sesgo que lo une con su hermano, el odio hacia la gente. Por eso se construyó una mansión de 75 millones casi inaccesible en Potrero de los Funes.


A pesar de que sus asesores buscan "venderlo" como alguien jovial y activo, Rodríguez Saá se ha vuelto poco tolerante al público en general.

En esa zona no deja ni quiere que nadie estaciona, son reiteradas las quejas de ciudadanos que aseguran que la Policía no los deja estar ni 5 minutos. Lo que debería ser un paseo público se ha convertido en una zona casi exclusiva a la fuerza y con la anuencia política de la Municipalidad de Potrero.


Las mañas de Adolfo parecen no haber quedado ahí y en el día de ayer publicó, a través de unos de fake news, una nota donde se ataca a la camioneta del Frente San Luis Unido por estar estacionada mientras se realizan actividades en la Plaza Pringles. Cabe destacar que desde el espacio se solicitó formalmente espacio para la carga y descarga de equipos, como así también la respectiva autorización para colocar un stand.


La intolerancia de Adolfo deja entrever el humor electoral del senador puntano quien no pasa sus mejores horas, en medio de una pelea con su hermano y denuncias cruzadas en el entorno familiar.